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Joseba, ingeniero convertido en empresario: desmontando mitos sobre gasolineras low cost
Un cambio de carrera hacia el emprendimiento en el sector energético
Joseba Barrenengoa es ingeniero de profesión, pero su trayectoria profesional lo ha llevado a convertirse en propietario de una cadena de gasolineras en territorio español. Su experiencia como empresario en este sector le ha permitido observar de cerca cómo el mercado de combustibles ha experimentado una transformación significativa en los últimos años, con un crecimiento notable de las estaciones de servicio de bajo coste que están ganando terreno frente a los grandes operadores tradicionales.
En una entrevista reciente, Barrenengoa destaca que actualmente en España las gasolineras low cost comercializan un volumen de litros superior al de las compañías petroleras convencionales. Este fenómeno responde a la búsqueda constante de los conductores por optimizar sus gastos en repostaje, lo que ha incentivado el auge de estos establecimientos más accesibles económicamente.
Decisiones empresariales enfocadas en la eficiencia y la rapidez
Durante su gestión como propietario, Joseba ha tomado decisiones estratégicas orientadas a mejorar la experiencia del cliente. Una de las más destacadas fue la eliminación prácticamente total de tiendas en sus gasolineras, una medida que perseguía un objetivo claro: priorizar la agilidad en el servicio de repostaje. Al reducir los servicios complementarios, consigue que los clientes realicen sus transacciones de manera más rápida y eficiente.
Esta filosofía empresarial refleja cómo el sector se está adaptando a las necesidades reales de los conductores modernos, quienes valoran principalmente el acceso rápido a combustible de calidad a precios competitivos, dejando en segundo plano los servicios adicionales que ofrecen las estaciones tradicionales.
Derribando creencias erróneas sobre la calidad del combustible
Uno de los aspectos más importantes que Joseba aborda en sus intervenciones públicas es la desmitificación de creencias populares sobre las gasolineras de bajo coste. Existe una creencia extendida entre muchos conductores de que estas estaciones adquieren combustible de menor calidad, supuestamente extraído de las secciones inferiores de los depósitos de almacenamiento donde presumiblemente el producto estaría más contaminado. Barrenengoa es categórico al respecto: „Es completamente falso que las gasolineras low cost compren combustible de la parte baja de los depósitos, que estaría más sucio“.
La realidad que presenta el empresario es bastante diferente a estas afirmaciones. El producto base del combustible que se distribuye a través de los camiones cisterna es exactamente idéntico para todos los operadores del mercado, independientemente de si son cadenas de bajo coste o grandes marcas reconocidas. „No hay diferencia en repostar en una gasolinera u otra en cuanto a la calidad fundamental del combustible“, afirma Barrenengoa con convicción.
Las verdaderas diferencias entre marcas surgen únicamente cuando estas deciden añadir aditivos específicos al combustible base después del proceso inicial de distribución. Estos aditivos, que pueden mejorar el rendimiento del motor o reducir emisiones, son lo que realmente distingue a una marca de otra. Por este motivo, Barrenengoa advierte que „la publicidad y el marketing nos han condicionado a pensar que existen diferencias de calidad donde realmente no las hay“.
Protección del consumidor: una herramienta desconocida pero fundamental
Más allá de los mitos sobre calidad, Joseba utiliza su plataforma en el podcast „Al Corte“ para revelar información crucial sobre las posibles irregularidades que pueden ocurrir en las estaciones de servicio. Uno de los fraudes más comunes es la inexactitud en la cantidad de combustible suministrado, un problema que surge porque los medidores del depósito de los vehículos no cuentan con la precisión necesaria para verificar si realmente se han entregado los litros pagados.
Lo preocupante es que muchos conductores desconocen que cuentan con una herramienta legal a su disposición para detectar estas posibles estafas. Se trata de una probeta de diez litros, un instrumento de medición que todos los establecimientos están legalmente obligados a proporcionar. En caso de sospecha fundada, el cliente puede solicitar al encargado que llene esta probeta en su presencia utilizando el mismo surtidor que acaba de repostar su vehículo. De este modo, es posible contrastar si los litros indicados por el contador de la máquina coinciden realmente con el volumen contenido en la probeta.
Barrenengoa enfatiza que es responsabilidad de todo conductor conocer esta posibilidad y utilizarla cuando lo considere necesario. La implementación de este mecanismo de verificación representa un equilibrio entre la transparencia requerida y los derechos del consumidor, permitiendo que cualquier persona pueda comprobar por sí misma si está siendo perjudicada en la transacción.
En definitiva, la prioridad que expresan actualmente los usuarios de gasolineras es doble: obtener un precio justo por el producto recibido y contar con garantías de transparencia en las operaciones. Estos dos factores son precisamente los que impulsan la creciente popularidad de las gasolineras low cost, que responden a estas expectativas ofreciendo combustible de calidad equivalente a precios más accesibles y, en teoría, con menos capas de márketing intermedias.